La historia de nuestro castillo cerca de Lyon

Enclavado en el corazón del Beaujolais, entre las colinas boscosas y los viñedos que se extienden hasta donde alcanza la vista del pueblo de Blacé, el Château de Champ-Renard es una antigua fortaleza, pero también una finca vinícola en activo.

Aunque estuvo cerrado al público durante mucho tiempo, hoy en día la finca ofrece visitas históricas, catas de sus vinos y alojamiento en el castillo, además de un servicio de alquiler privado a medida para recepciones y eventos de empresa.

Te invitamos a descubrir la singular historia de nuestro castillo, situado cerca de Lyon, y su evolución a lo largo de los siglos.

Champ-Renard: de castillo fortificado a finca vinícola del Beaujolais

Castillo del Ródano Construido en plena época medieval, Champ-Renard cuenta con una historia especialmente rica en la que se entrelazan los acontecimientos locales y los de mayor alcance. Cuando lo construyeron los Gléteins de Jarnioux hacia 1250, antes de que pasara a manos de los señores de Beaujeu en 1284, el castillo ocupaba una posición defensiva.

Situado a 40 km al noroeste de Lyon, defendía el territorio de los enemigos que llegaban por el sur y el este. En aquella época, contaba con una torre del homenaje, además de un foso y un puente levadizo, lo que lo convertía en un auténtico castillo fortificado.

La finca tuvo varios propietarios sucesivos a lo largo de los siglos, siendo el más ilustre, sin duda, Jean Agnot, escudero del rey que pasó a la historia por haber rescatado valientemente al caballero Bayard durante la batalla del Garigliano. Los descendientes de Jean Agnot vivieron en la finca durante más de dos siglos.

En 1765, el castillo se convirtió en una finca vinícola por iniciativa de su nuevo dueño, el marqués de Espinay de Laye. El marqués recibió al futuro presidente estadounidense Thomas Jefferson, que estaba allí como embajador de Estados Unidos. Gran aficionado al vino, estaba de paso por la región y se interesaba especialmente por las técnicas de cultivo y producción, que esperaba poder importar a América.

Por último, hasta principios del siglo XIX, en el castillo se impartía justicia de primera, segunda y tercera instancia, lo que permitía resolver las disputas entre los vecinos del pueblo.

Más adelante, la finca se convirtió en la residencia familiar o en la segunda residencia de varios propietarios.

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Un lugar auténtico que conserva todo su encanto

Desde que se construyó hasta hoy, Champ-Renard ha pasado por varias reformas a fondo, y este auténtico castillo del Beaujolais ha sabido conservar su encanto histórico sin dejar de modernizarse.

Incluso se podría decir que las distintas reformas han contribuido a darle ese carácter tan singular, ya que en el edificio actual y sus terrenos se mezclan diversas influencias arquitectónicas, cada una de las cuales es testimonio de su época.

La torre medieval, único vestigio del siglo XIII, da hoy a la Sala de Guardia abovedada, que ahora es un salón de recepciones, el resto de la construcción es típico de la arquitectura francesa del siglo XV, mientras que el siglo XIX aportó un claro toque neogótico y romántico a las ventanas y al parque de estilo inglés, con su puente de roca, su río artificial y su bosque de bambú. Los visitantes pueden acceder al castillo por la Charmille, una preciosa avenida bordeada de árboles centenarios, que da la sensación de adentrarse en una burbuja fuera del tiempo.

Las reformas que han puesto en marcha los propietarios y viticultores Fabienne Vilain y Denis Garnier desde 2014 se han pensado para aportar comodidad y modernidad al castillo y a sus diferentes salas, sin dejar de resaltar el prestigio histórico del lugar. La madera, la piedra y el cristal son los materiales predominantes en las salas de recepción de la planta baja (donde se encuentran las antiguas Sala de Guardia y Sala de Justicia), mientras que los salones de la planta superior combinan antigüedades y diseño contemporáneo en un ambiente acogedor y refinado.

Por fin, el viñedo se ha reestructurado y ha vuelto a ponerse en marcha. Así, la finca de Champ-Renard ofrece ahora sus cosechas de vinos ecológicos y veganos, retomando así una larga tradición en la historia de la finca.

El Château de Champ-Renard está a 15 minutos de la estación de Villefranche-sur-Saône, a 30 minutos de la estación de tren de Mâcon-Loché, a 35 minutos de Lyon y a 2 horas y 15 minutos de París en TGV. Nuestro equipo está a tu disposición para reservar una ruta de cata, una estancia en los apartamentos del castillo o para alquilar la finca en exclusiva.